El acuario ideal debe ser expuesto a la luz solar directa durante al menos dos horas al día, si es posible por la mañana, y a luz solar tenue o difusa durante otras cinco más. Cuando la luz natural es escasa y, por lo tanto, insuficiente para un buen desarrollo biológico, será necesario acudir a una iluminación artificial; aquella no será violenta, sino suave y acogedora.
La iluminación adecuada regula, entre otras cosas, el desarrollo de algas microscópicas en los cristales. En efecto, si en pocos días en los cristales de la pecera aparecen manchas verdes significa que la luz es excesiva; entonces alejaremos aún más la fuente de luz.En sí, el agua verde no es nociva; sin embargo, está propensa a descomponerse con prontitud, afectando a nuestra fauna ictícola.
La falta de iluminación se caracteriza por la presencia de algas de color pardo que se adhieren a las paredes y el debilitamiento de las plantas acuáticas de nuestro pequeño ecosistema.
Para la adecuada iluminación de la pecera tómese en cuenta los tubos fluorescentes, pues son preferibles a las corrientes lámparas incandescentes. Además de ser económicos no calientan excesivamente el agua. La iluminación debe colocarse en la parte superior y anterior del acuario para lograr una mejor observación de los peces.
Recuerde evitar encender la luz de forma repentina; lo correcto es encender las luces de la habitación primero y las del acuario luego. MUCHOS PECES SON MUY SENSIBLES a pequeñas variaciones bruscas y ambientales.
Tenga en cuenta que es preferible colocar varias bombillas de débil potencia, encenderlas de forma progresiva y de acuerdo a la situación climática, que una sola muy fuerte. Esto se puede comprender si se piensa que en la naturaleza la luz se difunde de esa manera.
Espero haberlos ayudado. Recuerden que pueden comentar, preguntar y aportar lo que sepan… SIEMPRE SERÁN BIEN RECIBIDOS!!!
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